sábado, 24 de junio de 2017

Creepypasta: Mi esposa, la artista.

Jen y yo amamos Halloween. Le damos con todo cuando decoramos nuestra casa y patio. Los niños del vecindario aman ver lo que exhibimos cada año, e incluso sus padres están impresionados por la escala de sofisticación de las decoraciones que utilizamos. No solo repartimos caramelos; invitamos a los niños a nuestro hogar para que vean nuestra instalación. Calabazas, arañas, esqueletos, fantasmas; nómbralo, y lo tenemos. Nuestro periódico local llegó a hacer un artículo sobre nosotros el año pasado. «Un lugar seguro y tenebroso para niños locales». No fue nada más que una pieza modesta, pero se sintió bien que nuestro trabajo fuese celebrado.
El proyecto en el que Jen ha estado trabajando en el curso de los últimos quince años, más o menos, es su «Pueblo de los Horrores de Halloween». Es la parte más importante de nuestro viaje para los niños alrededor de la casa. El pueblo abarca toda la mesa del comedor, y es un enfoque más lóbrego de esas villas de Navidad que a las personas les gusta colocar en diciembre. La arquitectura es bastante Tim Burton-esca; muchos edificios de aspecto extraño, colores exagerados y salpicaduras de sangre, mientras que los habitantes del pueblo merodean en las sombras como pequeños zombis púrpuras y alienígenas espaciales. A medida que los años transcurren, Jen ha llevado su pueblo de Halloween desde unos cuantos edificios pequeños, al paisaje de pesadilla extensivo y populoso que es ahora.
Este año, Halloween vino y se fue. Nos divertimos demasiado. El pueblo de Halloween de Jen fue un éxito mayor. Incluso los adultos del vecindario llegaron para darle un vistazo. Jen amó la atención; ella había querido ser una artista desde que crecía, pero, tristemente, eso no pagaría las facturas.
Mientras limpiábamos la casa, Jen levantó uno de los muñecos de los habitantes. Su vestimenta tenía una ruptura que necesitaba ser reparada. Suspirando con buena actiud, recolectó a los demás en una caja. A mí me encantan esos muñecos; su estética funciona bellamente con el pueblo en el que Jen los pone. El rango de su tamaño va desde una pasa hasta un limón. Algunos tienen rasgos distintivos, mientras que otros no. Le toma un poco de tiempo para crear cada uno —entre dos a cinco meses—, pero su esfuerzo siempre concibe un producto que es perfecto para Halloween. Hasta que sea capaz de llevar un embarazo a término, decidimos que no se tenían que desperdiciar.

Creditos a: creepypastas.com

viernes, 23 de junio de 2017

Hola de nuevo!!

Hola hola a todos! tanto tiempo que no me sentaba a escribir por aquí que les debo una disculpa, lo siento mucho han sido meses complicados para mi, cosas que estoy deseando que acaben ya para poder empezar de nuevo otra vez, espero me perdonen pero me siento perdida en estos momentos por eso he venido aquí, publicarles es algo que me encantaba y no se porque deje de hacerlo pero ya estoy aquí de nuevo wuju! y esta vez vine para quedarme, así que si estas leyendo esto muchas gracias por seguir aquí, enserio te lo agradezco, esta vez no me iré te lo prometo.

-Lin

lunes, 1 de agosto de 2016

Creepypasta: Una historia de terror para mi hijo

—Hijo, necesitamos tener una conversación muy seria sobre la seguridad en internet —le dije mientras me sentaba a su lado. Su laptop estaba abierta, jugaba Minecraft en un server público. Sus ojos estaban estancados en la pantalla. Había una ventana de chat abierta con diversos comentarios—. Hijo, ¿puedes dejar de jugar un minuto? —Salió de su mundo de juego, cerró su portátil y me miró.
—Papá, ¿será otra de tus historias de miedo y mal gusto?
—¿Qué cosa? —Fingí por un segundo, y entonces le sonreí—. Pensé que te gustaban mis historias.
Este niño había crecido escuchando mis historias sobre niños que se enfrentaban a brujas, fantasmas, hombres lobo y trolls. De la misma forma que muchas generaciones de padres, usaba estas historias de terror para reforzar su moral y enseñarle lecciones sobre seguridad. Los padres solteros como yo deben emplear todas las herramientas a su disposición.
Frunció el ceño.
—Eran divertidas cuando tenía seis años, pero ahora me estoy haciendo grande, ya no me asustan. Y son tontas. Si me vas a contar una historia sobre internet, ¿podrías hacerla más aterrante? —Me quedé espantado con su incredulidad. Él cruzo los brazos en señal de rechazo—. Papá, ya tengo diez años, puedo lidiar con eso.
—Está bien, lo intentaré. Érase una vez un niño llamado Colby… —Su expresión me indicó que no se había aterrado con el tema de introducción. Suspiró y siguió escuchando una historia más de su padre. Yo continúe—: Colby navegaba por varios sitios web para niños. Después de un tiempo, pasó a conversar con otros compañeros que encontraba en sus juegos en línea. Fue ahí que hizo amistad con un niño de diez años llamado Helper23. Tenían en común los mismos juegos y programas de televisión, se reían de las travesuras que hacían, exploraban nuevos juegos juntos.
»Después de varios meses de amistad, Colby le obsequió a Helper23 seis diamantes en el juego que estaban jugando. Fue un regalo muy generoso. El cumpleaños de Colby estaba cerca y Helper23 quería enviarle un regalo en la vida real; Colby creyó que no tenía nada de malo si daba su dirección a Helper23, ya que había prometido no darle su dirección nunca a los extraños. Helper23 le prometió que no se lo diría a nadie, y que así podría enviarle el paquete.
Pausé la historia y le pregunté a mi hijo:
—¿Crees que fue una buena idea?
—¡No! —respondió mientras agitaba la cabeza vigorosamente.
—Bueno, tampoco Colby. Se sintió culpable por haber dado su dirección, y su culpa comenzó a crecer, y crecer. Para el momento en que se ponía el pijama a la noche siguiente, su culpa y su miedo eran más grandes que cualquier otra cosa en su vida. Decidió que le contaría la verdad a sus padres. El castigo sería severo, pero tendría la conciencia tranquila. Se metió en su cama en tanto esperaba que sus padres fueran a cubrirlo.
Mi hijo sabía que la parte aterradora estaba por llegar. A pesar de su conversación donde aseguró que no tenía miedo de esas cosas, se inclinó hacia el frente con sus ojos bien abiertos. Y bajé la voz deliberadamente.
—Colby pudo escuchar todos los ruidos en la casa. Una lavadora balanceándose en el área de servicio. Las ramas golpeando contra las paredes en la parte exterior de su habitación. Su pequeño hermano bebé balbuceando en la cuna. Y había algunos otros sonidos que no lograba identificar… hasta que, finalmente, los pasos de su padre hacían eco en las escaleras. «Oye, papá —dijo con cierto nerviosismo—. Tengo algo que decirte».
»Su padre asomó la cabeza por la puerta en un ángulo extraño. En la oscuridad, su boca parecía no moverse y sus ojos tenían un aspecto raro. “¿Sí, hijo?”, su voz también había cambiado. “¿Estás bien, papá?”, preguntó el niño. “Ajá”, susurró el padre con la voz extrañamente cambiada. Colby no tuvo mejor idea que cubrirse, quería desaparecer bajo su cobertor. “Umm… ¿Mamá está en casa?”.
»”Aquí estoy”, apareció diciendo la madre con la cabeza un poco más abajo que la de su padre. Su voz también era diferente. “¿Nos vas a contar que le diste la dirección a Helper23? No deberías haber hecho eso. Te advertimos que nunca dieras nuestra información personal en internet”.
»Ella continuó: “Él no era un niño de verdad. Solamente fingía ser uno. ¿Sabes lo que hizo? Vino hasta nuestra casa, derribó la puerta y nos asesinó. Solo para poder pasar un tiempo contigo”. Un hombre gordo con una chaqueta empapada de sangre apareció en la habitación sosteniendo dos cabezas cercenadas. Colby gritó y se quedó sin aliento mientras el hombre arrojaba las dos cabezas en el suelo y sacaba un cuchillo.
Mi hijo también gritó. Cruzo las manos a la defensiva sobre su rostro. Pero apenas estábamos comenzando con la historia.
—Después de varias horas, el niño agonizaba y sus gritos se habían convertido en gemidos. El asesino pudo escuchar los balbuceos del bebé en el otro cuarto y retiró el cuchillo del cuerpo de Colby. El bebé tendría un trato especial, nunca antes había asesinado a un bebé y estaba emocionado con la oportunidad. Helper23 dejó a Colby para que muriera y siguió los llantos por la casa hasta el cuarto del pequeño.
»En la habitación caminó hasta la cuna, tomó al bebé y lo sostuvo por los brazos. Llevó al niño hasta una mesa para tener una mejor apreciación de lo que iba a hacer. Pero mientras sostenía al bebé, el llanto se detuvo. El niño lo miró y le sonrió. Helper23 nunca había tenido un bebé. Arrulló lentamente al niño como un profesional en su regazo. Se limpió la mano llena de sangre en el cobertor para poder apretar las mejillas del pequeño. “Hola, pequeño individuo”. La furia y el sadismo se habían convertido en algo más agradable y tranquilo.
»Helper23 salió de aquella habitación, llevó al bebé a su casa, le dio el nombre de William y lo crió como si fuera su hijo.
Después de terminar la historia, mi hijo estaba visiblemente aterrado. Me dijo tartamudeando:
—Pero papá, ¡MI NOMBRE ES WILLIAM! —Le guiñé un ojo y le pasé una mano por el cabello.
—Por supuesto, hijo. —William corrió a su cuarto llorando de miedo. Pero en el fondo… creo que le gustó la historia.

Sacado de: https://creepypastas.com

viernes, 10 de junio de 2016

COMO CREAR UN TÍTERE HUMANO.

Siempre he tenido una fascinación extraña por los títeres, ser el ventrílocuo perfecto es mi objetivo. Pero. ¿Como ser el mejor?
Solo es posible usar piezas cotidianas de madera... No, eso debe cambiar. No puedo ser el mejor, si sigo a los demás..
Mi idea supera las expectativas del resto de personas..
Lo primero. Debemos conseguir un muñeco, ES LO MAS SENCILLO.
Podemos visitar alguna colonia marginada, y pagar una pequeña suma de dinero, estarán felices de deshacerse de ese pequeño bodrio... O bien, puedes tomarlo, visitar algún supermercado, centro de entretenimiento, y esperar un segundo de descuido...
Una vez teniendo el muñeco debemos vaciar las cavidades, extraer las vísceras, y los ojos, para mantener una buena apariencia. El proceso debe ser como nuestro títere con vida (Es fundamental, ya que, una ves muerto, entrará en estado de descomposición, debemos ser rápidos, y detallados)
Durante el rictus de dolor, se formará alguna cara que será la presentación de nuestro títere, este es un paso fundamental, ya que si privamos de la vida al muñeco antes de completar el proceso, tan solo parecerá plácidamente dormido. Y no queremos eso...
Una vez finalizado el proceso de manera satisfactoria, haremos una pequeña incisión en la columna del titere, insertaremos artilugios para mejorar el movimiento de brazos, y piernas...
Colocar las piezas exactas para que el muñeco pueda mover la boca es la parte mas difícil, necesitamos abrir completamente su espalda para que no se note el proceso, luego de esto, suelo vestir al niño, y practicar con el...
No es un proceso tan complejo un vez que ejecutas bien el primero, los demás son relativamente sencillos.
Me tomó 8 títeres, hasta perfeccionar la técnica..
Ahora mi colección ahonda los 82. SON TODOS PERFECTOS..


Post sacado de: Terror Psicológico Oficial - Facebook  

miércoles, 23 de marzo de 2016

Creepypasta: Nuestra noche

Hacía frío. ¿No lo sentías, verdad? Bien, hacía frío en esa noche blanca, la nieve cubría todo el camino y bloqueaba el paso a cualquier intento de cercanía a la civilización; las huellas que dejamos sobre la nieve horas antes habían desaparecido bajo capas de hielo… ¿No recuerdas el largo recorrido que tuvimos que hacer desde tu camioneta averiada hasta mi cabaña? Yo sí, era muy difícil pasar por aquellos caminos, y la tormenta aún no había desatado su fuerza sobre nosotros.
Despertaste inquieto y desorientado; no emitiste ningún grito, lo cual me agradó. No había nada que temer, ¿verdad? Me viste sentada en una silla junto a la ventana, eso te tranquilizó un poco… ¿No te dio confianza mi apariencia tranquila y amigable?
Te sonreí, lo que te gustó. Me acerqué hacía ti y te diste cuenta de mi vestimenta, un ligero camisón que cubría mi cuerpo. Miraste mi rostro y te percataste de mi largo cabello rojizo, mis ojos castaños, mis facciones delicadas y mi piel blanca cual mármol. Viste con la ayuda de la luz del fuego que ardía en la chimenea la blanca piel de mi cuerpo que se trasparentaba por la ligereza de la tela. Sonreíste creyéndote afortunado y la lujuria se extendió por tus venas como el veneno de una serpiente.
Te alegraste aún más al notar que estábamos solos. Creíste que era tu noche de suerte, una mujer y tú en una cabaña en medio de las montañas solitarias; ella sola y tú fuerte, alejados de la civilización y sin escapatoria posible.
Lucías emocionado, tus ojos me recorrían con lascivia y en mis labios notaste una sonrisa que interpretaste como que te correspondía. Allá en el fondo notaste mi cama, el lugar donde impacientemente querías que fuera tuya. Te erguiste con rapidez, y como un niño que corre por un dulce, intentaste cerrar la distancia entre nuestros cuerpos por tu impulsiva necesidad carnal. Tu sorpresa al ver que no podías avanzar liberó a tu mente del extraño hechizo… ¿Nunca notaste las cadenas en tus tobillos?
Y volteaste a contemplar mi rostro. La sonrisa que segundos antes había impulsado tu deseo la notaste como un indicio de la perversidad y la agonía, de la tortura que sentiría tu cuerpo. El horror se extendió por tu mente como una infección corrosiva, destruyendo cada célula, cada partícula de tu miserable ser. ¡Sí! Estabas con una mujer en una cabaña en medio de las montañas solitarias, ella sola y tú débil, alejados de la civilización y sin escapatoria posible… para ti.
Por primera vez pusiste atención a tu alrededor. La cama que vislumbraste estaba adornada con cráneos humanos, apreciaste que en las paredes siluetas dibujadas con sangre decoraban la habitación; no quisiste mirar más por el terror que sentías y tontamente intentaste liberarte enterrándote los clavos al forzar la cadena. Escuchaste la risa brotar de mi boca, y tu desesperación crecía, y era tan divertido ver cómo intentabas escapar de tu inminente muerte.
Tomaste valor y agarraste con ambas manos la cadena que sujetaba a tu pie izquierdo, ignorando el dolor de los clavos atravesando tu piel; giraste la cabeza buscando mi presencia y un horror aún mayor recorrió las vértebras de tu columna al no encontrarme. Con angustia te forzaste a contemplar la habitación, y ahí, junto a una mesa que mostraba un arsenal de cuchillos y objetos extraños, estaba yo, sonriéndote…
Ahora estas aquí acompañando a mis pequeñas creaciones, en tu rostro grabada para siempre la expresión de agonía y horror ante la muerte. He vaciado tu interior y removido tus órganos, y dentro coloqué solo tu corazón de forma que tu abdomen tiene el hueco que luce junto a tus costillas desnudas el frío órgano que te daba la vida. Los relucientes huesos de tu esqueleto contrastan con el rojizo de tus músculos que ahora se apreciaban en todo su esplendor. Aún se ven las marcas de mi cuchillo al desgarrar tu carne; en mi memoria por siempre perdurarán los aullidos agónicos que salían de tu garganta cuando te desollaba parte por parte.
Pero solo eres una estatua más ahora, una de las que conforman mi pequeña creación dedicada al Cielo y al Infierno. Estás hincado y tus puños tocan el suelo, te he abierto el cráneo y removí tu cerebro… Pareces fuerte, valeroso y perverso, formas parte de mi guardia de soldados del Infierno. Del otro lado he colocado a mis ángeles, exhiben sus bellas alas, listos para el apocalipsis.
Admiré a mis fantasmas nocturnos que conforman el arte de la muerte.

Descansen mis espectros, duerman en su prisión de roca. El frío conservará sus inertes cuerpos en mi paisaje demencial, en mi cueva de cristal, aquí… ocultos en la oscuridad de mi mente

Post sacado de: creepypastas.com 

jueves, 7 de enero de 2016

Creepypasta - Afortunada

Hola a todos. Soy Stacie. Siento no haber estado este tiempo, pero he estado preocupada por una mierda bastante espeluznante. Durante las últimas tres semanas, la policía ha estado explorando mi propiedad, acompañándome donde quiera que tengo que ir, y, aunque suene muy infantil, revisando bajo mi cama. Créanme. Hay una razón.
Hace tres semanas, mi perro Buddy desapareció. Normalmente, esto no sería de mucho problema. Buddy normalmente corría por las calles persiguiendo a los coches, acosando gatos -ya sabes, todos los clichés y las mierdas que los perros pueden hacer. Créanme -traté de entrenarlo, pero es imposible. Es como un niño. Pero es mi niño, por más raro que suene. Mi gran perro que tiene el corazón de un pequeño cachorro. De todas formas, estaría fuera de casa un par de horas y luego volvería derecho a casa. Sin embargo, después de la cuarta hora, Buddy no vino lagrimeando a través de la puerta para perros. Comencé a preocuparme un poco. ¿Qué pudo haberle pasado?
Mi mente se llenó de cada posible cuento imaginario, mostrándome lo que podría haberle pasado. Mi corazón empezó a latir con más fuerza. Entonces me acordé de algo. En raras ocasiones, Buddy visitaba a mi padre en la otra punta de la ciudad. Di un suspiro de alivio, cogí el teléfono y procedí a llamar a mi padre. Mientras el teléfono sonaba, salí al porche. Tenía una sensación muy incómoda.
Como si alguien me observara. Miré hacia arriba y abajo en la calle, al rededor de mi casa, sobre las vallas de mis vecinos. No podía ver a nadie. Negué con la cabeza, dándome cuenta de lo infantil que estaba siendo. Asustándome sin razón. Oí a mi padre coger el teléfono. Dejó escapar una tos para aclararse la garganta.
“¿Hola?”
“Hey papá, es Stacie”
“Oh, ¿cómo estás?” Empezó a quejarse de su día, pero intervine.
“Buddy está desaparecido – no está contigo, ¿o si?”
“¿Por qué estaría conmigo? Es tu perro” Hice silencio por un rato. Ahora estaba realmente preocupada. De nuevo, me perdí en los pensamientos de qué le podría haber pasado a mi amigo. Estaba al borde de las lágrimas.
“¿Stacie? ¿Estás bien cielo?” La voz de mi padre me sacó de eso. No quería que me escuchara llorar – así que le di una respuesta para la que no necesitaba abrir la boca.
“Mm hm” Respondí. Pero incluso así, podías deducir que estaba a punto de tener un ataque. “¿Estás segura?”
“Sí, sí, estoy bien” Dije – mi voz quebrándose mientras hablaba. Tapé la parte por la que hablabas de mi teléfono y me tragué el nudo en la parte posterior de mi garganta. Me compuse y volví a hablar. “¿Podrías hacerme el favor de llamarme si aparece por allá?”
“Claro que sí cariño, te lo haré saber” Con eso, colgamos y me metí adentro. Aún con ese sentimiento. Ese sentimiento de que alguien estaba observándome directo en la nuca. Traté de despejar mi mente con pensamientos optimistas para volver a reunirme con Buddy de nuevo. Parecía funcionar mayormente. Miré la hora, recordando que tenía que despertar para el turno matutino de mañana. Así que apagué todas las luces de la planta baja. Entonces me dirigí escaleras arriba al baño para tomar una rápida ducha y lavarme los dientes. Finalmente, cerré la ventana del baño y me fui a la cama.
A las 3:30 am, oí algunos ruidos procedentes del baño. No estaba del todo despierta, y no me sentía con ganas de investigar. Me froté los ojos, lo que realmente hizo mi visión más difusa de lo que ya era. Me apoyé en los codos y alcancé a ver una figura oscura haciendo su camino debajo de mi cama. Ahora estaba completamente despierta y en estado de pánico. De repente me acordé de Buddy. Cada noche, él dormía bajo mi cama. Supongo que le gustaba el ambiente fresco.
“¿Buddy?” Pregunté mientras dejaba caer una mano bajo la cama. Dejé que mis dedos colgaran hacia abajo en la oscuridad para mostrarle que era yo. Así podía olerlos o algo. Nada pasó. Mi corazón latió más fuerte. “¿Estás bien Bud?” Pregunté con una voz un tanto temblorosa. Apoyé mi cabeza más en la almohada para poder hundir los dedos más profundamente en el abismo.
Entonces, sentí la lengua sonriente de Buddy lamer mis dedos. Dejé escapar un suspiro de alivio.
“Perro tonto,” le dije mientras levantaba la mano y cerraba los ojos, “Creí que me iba a dar un infarto”. Con eso, me volví a dormir.
Aunque no podía dejar de cuestionarme algo. Cuando él se deslizó bajo la cama, sonó… diferente. Como si sus pasos fueran más pesados o algo así. Me sentí de la misma manera en la que me sentía en el porche. Pero tenía que levantarme temprano, así que lo dejé ir.
Media hora más tarde me desperté con un escalofrío acompañado de un ruido. Una vez más, se trataba del cuarto de baño. Era un ruido que goteaba. Lento, pero sin embargo un ruido que me despertó por segunda vez. “Debe ser la llave”. Me dije a mí misma. Luché para salir de la cama y arreglar el problema. Cuando mis pies tocaron el suelo, Buddy comenzó a lamerme el tobillo. Me aparté de su lengua.
“Agh, Buddy, no”. Dije mientras caminaba hacia el baño. Cerré la ventana con una ligera confusión. ¿No cerré la ventana antes de acostarme? Me pregunté. Me encogí de hombros y apreté los grifos del lavabo. Hice el camino de regreso a mi cama, de nuevo, lanzando el brazo a un lado de la cama. Sentí una respiración pesada en mi mano seguido de un rápido, pero profundo mordisco.
Moví mi mano lejos.
“¡Ay! ¡Buddy!” le grité, como regañándolo.
“Vete – acuéstate en otro lugar”.
Con eso, se dirigió hacia el baño. Buddy estaba actuando muy extraño. Sabía que podía rasguñarte amistosamente los dedos, pero no morderte bruscamente la mano. Sentí un goteo líquido y caliente en mi mano. Agarré un par de pañuelos y me hice una venda temporal. Estaba demasiado cansada para levantarme y ponerme una venda de verdad. Traté de volver a mi sueño pero Buddy hacía todavía más ruido en el baño. Sonaba como si estuviera masticando algo. Algo duro, algo que estaba tratando de separar.
“Por el amor a Dios – Buddy cállate” Su mascar cesó. Cerré mis ojos y comencé a alejarme.
No mucho tiempo después, fui despertada por Buddy que decidió saltar en mi cama. Algo que me pareció extraño sin embargo. La parte de la cama en la que estaba saltando se hundió más de lo que debería. Estaba un poco asustada en este momento. Entonces, sentí que lame mi cara. Estaba muy cerca de encerrar a Buddy fuera de mi cuarto.
“Buddy, bas-” de repente, estaba mordisqueando mi oreja. Me di cuenta. No era Buddy. Sentí un escalofrío correr por mi espalda. Mi corazón iba a saltar por mi garganta en cualquier momento. Entonces… Oí una risa.
“Eres deliciosa”. Dijo en un susurro psicópata detrás de mí.
Mis ojos se abrieron. Me entró el pánico. Dejé escapar un grito ensordecedor mientras me daba la vuelta para darle un puñetazo en la cara. El desconocido cayó al otro lado de la cama y se escuchó un golpe contra el suelo. Salí de la cama y corrí hacia el bate de baseball que guardo junto a la puerta. Me di la vuelta y alcancé a ver que iba corriendo hacia el baño. Me acerqué lentamente, lista para batear. Lo único que podía oír era el latido de mi corazón que era cada vez más fuerte y rápido mientras caminaba. Yo estaba en la puerta. No vi nada, sólo la ventana abierta. Corrí adentro y la cerré.
Ese hijo de puta se hizo pasar por mi perro. Me hundí hasta las rodillas. Sentí mi cena volver hacia mi garganta. Me incorporé para ir al baño y vomité a lo grotesco. No podía sacar su voz de mi cabeza. No podía parar de temblar. A este punto, las lágrimas jugaban una carrera por toda mi cara. Nunca había estado tan asustada acerca de quién o qué estaba bajo mi cama.
Afortunadamente, uno de mis vecinos oyó la conmoción y llamó a la policía. Dijeron que era afortunada. Resulta que este tipo es un individuo bastante inestable. Al parecer, había estado encerrado desde los 12 años por asesinar y… Devorar a toda su familia. Incluyendo sus mascotas. Recientemente este caníbal loco consiguió escapar de una institución mental en la que estaba siendo rehabilitado.
Teniendo en cuenta lo que pudo haber pasado, soy bastante afortunada. Así que, después de tres semanas de ser encerrada en una habitación de un hotel con un psicólogo certificado, la policía me aseguró que él se ha ido. Ahora estoy en casa. Actualizando a todos – y les aseguro que no he caminado sobre la faz de la tierra… No voy a mentir, de vez en cuando siento que me sigue mirando. Como si estuviera detrás de mí – a la espera de conseguir otro gusto. Pero ya se ha ido – así que no hay nada de qué preocuparse ¿verdad?
Está un poco frío aquí. Ya vengo. Sólo tengo que cerrar la ventana…
Post sacado de: https://creepypastas.com/afortunada.html

sábado, 29 de agosto de 2015

Creepypasta: Alexander, El Titiritero del Diablo

Alexander tenía 19 años, estudiaba para historiador en la Universidad y vivía con sus padres y su perro Smile, un rottweiler (aunque a Alex le hubiera gustado más que fuse un Husky).
Su novia, Anya, era par de meses más joven que él, y ambos tenían muchos gustos en común; les gustaba la pizza, leer, ver anime, jugar Ajedrez y tejer…
¿¡Tejer!?
Si, desde pequeños a ambos les gustaba hacer marionetas, juguetes y cosas similares; la madre de Anya trabajaba en una costuraría, y a veces los dejaba llevarse agujas, carretes de hilo, tela y a veces hasta seda, y les había enseñado, cuando eran pequeños a fabricarse sus propios juguetes, muñecos y títeres.
En sus primeros años de primaria todos sus amigos se burlaban de él (por lo que no podían considerarse “amigos” en el sentido estricto de la palabra), así que cuando entró a secundaria no le contó nunca a nadie los gustos “raros” que tenía, con la intención de evitar que lo siguieran insultando (como si ser bueno en algo que los demás no pudiera considerarse un insulto claro).
Pero nos estamos desviando del tema.
Una noche estaba Alex caminando por la calle, pues había salido a comprar algo a una tienda que estaba a un par de calles de su casa, y que había olvidado comprar durante el día.
Todo se veía muy normal, tan normal como se esperaba de su vecindario; las calles casi vacías, perros callejeros por doquier, las luces de las casas estaban encendidas, había un hombre armado caminando hacia el amenazadoramente…
Espera un segundo, ¿Qué?
-Oye, niño, espera un momento.
Alex pasó de largo sin hacerle caso; solo iba con un cuchillo, y estaba borracho, así que no se preocupó demasiado.
-¡Eh! ¡Niño! ¡Te dije que te detuvieras! ¡Esto es un asalto!-Gritó el hombre desesperadamente.
Salió corriendo en su dirección, pero Alex pegó un brinco para un lado, atravesó  el pie e hizo que el hombre se tropezara, para luego rodearlo y seguir su camino.
De ponto el sujeto sacó una pistola y disparó a la cabeza de Al, acabando con su vida.
 
Abrió los ojos.
Sintió como si llevara siglos durmiendo, pero en realidad solo habían pasado unos minutos.
Alex se levanta, sintiéndose mucho más ligero de lo que había estado jamás. En cuanto se levantó vio que el mismo sujeto de antes estaba de rodillas, buscando algo entre las ropas de… el cadáver de Alex.
El ver su propio cuerpo muerto tirado en el suelo lo sorprendió, sobre todo porque el mismo estaba ahí, de pie, contemplando la escena. Ya antes había visto esto antes, en películas videojuegos y algunos animes… pero no creyó que fuera suceder en la vida real.  ¿Un fantasma? ¿De verdad estaba sucediendo? Tanto si era verdad como si se trataba de tan solo un sueño, aquella visión lo molestaba bastante.
Un simple cretino con retraso… una maldita escoria humana… ¿Cómo podía tremendo zopenco acabar con algo tan importante como la vida de Alex?
Se le ocurrió algo: a tan solo unas calles de distancia se encontraba la costuraría de la madre de Anya, donde había un maniquí articulado de tamaño natural, de esos como los que usan los dibujantes, y se le ocurrió que quizás…
Salió literalmente disparado hacia el lugar, intentando recordar todos los métodos de tortura que le habían enseñado en las clases de historia.
 
Diez minutos después estaba de regreso.
Parecía una persona común, vestido con jeans, tenis y una camisa roja. Se había puesto algo que parecían unos guantes largos de seda de color claro para aparentar piel, y una máscara y peluca muy realistas, de forma que en conjunto hacían que pareciera humano. No tenía ojos, así que se puso unos botones verdes en su lugar. El maniquí tenía varias aperturas en el torso, cabeza y brazos y piernas, en los que guardó varios kilómetros de hilo y tela, y más de un centenar de todo tipo de agujas.
Cuando llegó a la escena del crimen ya no había nadie ahí, a excepción del cadáver.
Sonaban sirenas de policías a lo lejos, y supo que era porque alguien había escuchado el disparo y había llamado para reportar en incidente.
Alzó las manos al cielo, y de ellas salieron disparadas una docena de hilos y agujas, que empezaron a moverse muy tensas en todas direcciones, como buscando algo. En menos de medio minuto todas apuntaban hacia un mismo sitio, así que Alex fue corriendo hacia el lugar señalado.
Corría el triple de rápido que cuando estaba vivo, cosa que lo reconfortaba.
 
Al cabo de unos instantes estaba en el mismo callejón que el otro tipo, que solo había avanzado un par de calles.
Cuando lo vio sintió más ira que nunca, al percatarse de que le había quitado el reloj, cartera y celular.
El reloj se había roto luego de que aquel inútil lo pisara por error, la cartera estaba vacía, pues nunca llevaba dinero a menos que fuera a algún lugar para comprar algo, y aun así llevaba siempre el dinero justo, como esa misma noche. Y el celular…
Alex llegó justo a tiempo para ver como se le resbalaba y caía al fondo de una alcantarilla.
En pocas palabras, ¿cómo era posible que lo hubieran asesinado por tan poca recompensa? Una billetera nueva… un jodido pedazo de cuero… Si hubiera estado vivo, le hubiera hervido la sangre y tensado los músculos, pero en cambio sintió que se tensaban sus hilos, y que las agujas le temblaban como locas mientras sus botones brillaban de ira.
Fue hacia él y lo tomó del hombro con fuerza, empujándolo contra una pared.
-¡Tú, maldito desgraciado!-Gritó, dándole un golpe en la cara y haciéndolo caer.
-¿Q… quien eres tú?- Preguntó el hombre, asustado.
-¡Ah!, ¡no me reconoces!-Dijo Alex, sarcástico, entre enfadado y burlándose. Se pasó la mano por la cara,  con decenas de hilos recorriéndolo, e hizo que su rostro se viera casi idéntico  a como se veía hace un par de horas, cuando estaba vivo.- ¿Y qué tal ahora? ¿No? ¡Sí, soy yo, el tipo al que mataste hace rato! ¿Qué cuentas?¿Disfrutas de la buena vida, luego de tremendo botín?
-¿Q-que…Que vas a hacerme…?- Preguntó con la voz casi apagada.
-No te preocupes. Me diste una muerte rápida, así que te voy a pagar con la misma moneda… pero antes  tienes que hacerme un favor.
-¿Qué clase de favor?
Dejó a la vista una sonrisa maniática, mostrando las docenas de agujas afiladas que conformaban sus nuevos y espeluznantes dientes.
-No dejes ni uno vivo-Respondió, tras lo cual le desgarró la garganta de un mordisco e hizo que varios metros de tela le recorrieran el cuerpo, empapándose de sangre y reemplazando todas y cada una de las venas del hombre, y cerrando también la herida que Alex había hecho.
El hombre, medio muerto y moviéndose solamente por los hilos que había implantado Alex, siguió caminando lentamente hacia la escena del crimen que el mismo había causado, y se entregó a los policías, que lo apresaron y llevaron a la cárcel.
Alex miraba desde la distancia. Dentro de un par de horas su títere humano rompería las esposas que le habían puesto, y asesinaría a todos los policías y presos que hubiera en prisión. Había muerto a manos de un vulgar ladrón, y los policías no habían hecho nada para ayudarlo, así que él se encargaría personalmente de acabar con todos los asesinos del planeta, cueste lo que le cueste, para asegurarse de que a nadie más en el mundo le ocurriera lo que a él le había pasado.
Se aproximó hacia su propio cadáver, donde aún estaba un policía, que probablemente intentaba reconocer el cuerpo, esperaba una ambulancia o revisaba si tenía algo de valor que pudiese llevarse, con lo corruptos que eran los policías en su país.
-¿Disculpe?¿Puedo pedirle un favor?-Preguntó al oficial, con una leve sonrisa en el rostro.
-¿Qué quieres?-Contestó el otro de mala gana.
Alex sonrió mas abiertamente, soltó una leve risita y dijo:
-No dejes ni uno vivo.
De regreso a casa se encontró con sus padres, preocupados por la larga ausencia de su hijo y las sirenas de policía de hace rato, pero Alexander los convenció de que no le había pasado nada.
Antes de regresar había usado las agujas para deformar su propio cadáver y dejarlo irreconocible, de forma que pudiera ir a su hogar con toda confianza y seguir su vida más o menos igual que como había sido antes del suceso, ya que la máscara que tenía la podía cambiar de forma a voluntad, y el maniquí articulado y la seda hacían que pareciera una persona común.
-Smile!-Saludó entre risas cuando-su perro se abalanzó sobre su amo para saludarlo, lamiéndole la cara como loco.-Oye, Smile-susurró, alegre.- Conseguí hilo y agujas, ¿quieres que probemos que tal funcionan contigo?


Post sacado de:http://creepypastas.com/