lunes, 1 de agosto de 2016

Creepypasta: Una historia de terror para mi hijo

—Hijo, necesitamos tener una conversación muy seria sobre la seguridad en internet —le dije mientras me sentaba a su lado. Su laptop estaba abierta, jugaba Minecraft en un server público. Sus ojos estaban estancados en la pantalla. Había una ventana de chat abierta con diversos comentarios—. Hijo, ¿puedes dejar de jugar un minuto? —Salió de su mundo de juego, cerró su portátil y me miró.
—Papá, ¿será otra de tus historias de miedo y mal gusto?
—¿Qué cosa? —Fingí por un segundo, y entonces le sonreí—. Pensé que te gustaban mis historias.
Este niño había crecido escuchando mis historias sobre niños que se enfrentaban a brujas, fantasmas, hombres lobo y trolls. De la misma forma que muchas generaciones de padres, usaba estas historias de terror para reforzar su moral y enseñarle lecciones sobre seguridad. Los padres solteros como yo deben emplear todas las herramientas a su disposición.
Frunció el ceño.
—Eran divertidas cuando tenía seis años, pero ahora me estoy haciendo grande, ya no me asustan. Y son tontas. Si me vas a contar una historia sobre internet, ¿podrías hacerla más aterrante? —Me quedé espantado con su incredulidad. Él cruzo los brazos en señal de rechazo—. Papá, ya tengo diez años, puedo lidiar con eso.
—Está bien, lo intentaré. Érase una vez un niño llamado Colby… —Su expresión me indicó que no se había aterrado con el tema de introducción. Suspiró y siguió escuchando una historia más de su padre. Yo continúe—: Colby navegaba por varios sitios web para niños. Después de un tiempo, pasó a conversar con otros compañeros que encontraba en sus juegos en línea. Fue ahí que hizo amistad con un niño de diez años llamado Helper23. Tenían en común los mismos juegos y programas de televisión, se reían de las travesuras que hacían, exploraban nuevos juegos juntos.
»Después de varios meses de amistad, Colby le obsequió a Helper23 seis diamantes en el juego que estaban jugando. Fue un regalo muy generoso. El cumpleaños de Colby estaba cerca y Helper23 quería enviarle un regalo en la vida real; Colby creyó que no tenía nada de malo si daba su dirección a Helper23, ya que había prometido no darle su dirección nunca a los extraños. Helper23 le prometió que no se lo diría a nadie, y que así podría enviarle el paquete.
Pausé la historia y le pregunté a mi hijo:
—¿Crees que fue una buena idea?
—¡No! —respondió mientras agitaba la cabeza vigorosamente.
—Bueno, tampoco Colby. Se sintió culpable por haber dado su dirección, y su culpa comenzó a crecer, y crecer. Para el momento en que se ponía el pijama a la noche siguiente, su culpa y su miedo eran más grandes que cualquier otra cosa en su vida. Decidió que le contaría la verdad a sus padres. El castigo sería severo, pero tendría la conciencia tranquila. Se metió en su cama en tanto esperaba que sus padres fueran a cubrirlo.
Mi hijo sabía que la parte aterradora estaba por llegar. A pesar de su conversación donde aseguró que no tenía miedo de esas cosas, se inclinó hacia el frente con sus ojos bien abiertos. Y bajé la voz deliberadamente.
—Colby pudo escuchar todos los ruidos en la casa. Una lavadora balanceándose en el área de servicio. Las ramas golpeando contra las paredes en la parte exterior de su habitación. Su pequeño hermano bebé balbuceando en la cuna. Y había algunos otros sonidos que no lograba identificar… hasta que, finalmente, los pasos de su padre hacían eco en las escaleras. «Oye, papá —dijo con cierto nerviosismo—. Tengo algo que decirte».
»Su padre asomó la cabeza por la puerta en un ángulo extraño. En la oscuridad, su boca parecía no moverse y sus ojos tenían un aspecto raro. “¿Sí, hijo?”, su voz también había cambiado. “¿Estás bien, papá?”, preguntó el niño. “Ajá”, susurró el padre con la voz extrañamente cambiada. Colby no tuvo mejor idea que cubrirse, quería desaparecer bajo su cobertor. “Umm… ¿Mamá está en casa?”.
»”Aquí estoy”, apareció diciendo la madre con la cabeza un poco más abajo que la de su padre. Su voz también era diferente. “¿Nos vas a contar que le diste la dirección a Helper23? No deberías haber hecho eso. Te advertimos que nunca dieras nuestra información personal en internet”.
»Ella continuó: “Él no era un niño de verdad. Solamente fingía ser uno. ¿Sabes lo que hizo? Vino hasta nuestra casa, derribó la puerta y nos asesinó. Solo para poder pasar un tiempo contigo”. Un hombre gordo con una chaqueta empapada de sangre apareció en la habitación sosteniendo dos cabezas cercenadas. Colby gritó y se quedó sin aliento mientras el hombre arrojaba las dos cabezas en el suelo y sacaba un cuchillo.
Mi hijo también gritó. Cruzo las manos a la defensiva sobre su rostro. Pero apenas estábamos comenzando con la historia.
—Después de varias horas, el niño agonizaba y sus gritos se habían convertido en gemidos. El asesino pudo escuchar los balbuceos del bebé en el otro cuarto y retiró el cuchillo del cuerpo de Colby. El bebé tendría un trato especial, nunca antes había asesinado a un bebé y estaba emocionado con la oportunidad. Helper23 dejó a Colby para que muriera y siguió los llantos por la casa hasta el cuarto del pequeño.
»En la habitación caminó hasta la cuna, tomó al bebé y lo sostuvo por los brazos. Llevó al niño hasta una mesa para tener una mejor apreciación de lo que iba a hacer. Pero mientras sostenía al bebé, el llanto se detuvo. El niño lo miró y le sonrió. Helper23 nunca había tenido un bebé. Arrulló lentamente al niño como un profesional en su regazo. Se limpió la mano llena de sangre en el cobertor para poder apretar las mejillas del pequeño. “Hola, pequeño individuo”. La furia y el sadismo se habían convertido en algo más agradable y tranquilo.
»Helper23 salió de aquella habitación, llevó al bebé a su casa, le dio el nombre de William y lo crió como si fuera su hijo.
Después de terminar la historia, mi hijo estaba visiblemente aterrado. Me dijo tartamudeando:
—Pero papá, ¡MI NOMBRE ES WILLIAM! —Le guiñé un ojo y le pasé una mano por el cabello.
—Por supuesto, hijo. —William corrió a su cuarto llorando de miedo. Pero en el fondo… creo que le gustó la historia.

Sacado de: https://creepypastas.com

viernes, 10 de junio de 2016

COMO CREAR UN TÍTERE HUMANO.

Siempre he tenido una fascinación extraña por los títeres, ser el ventrílocuo perfecto es mi objetivo. Pero. ¿Como ser el mejor?
Solo es posible usar piezas cotidianas de madera... No, eso debe cambiar. No puedo ser el mejor, si sigo a los demás..
Mi idea supera las expectativas del resto de personas..
Lo primero. Debemos conseguir un muñeco, ES LO MAS SENCILLO.
Podemos visitar alguna colonia marginada, y pagar una pequeña suma de dinero, estarán felices de deshacerse de ese pequeño bodrio... O bien, puedes tomarlo, visitar algún supermercado, centro de entretenimiento, y esperar un segundo de descuido...
Una vez teniendo el muñeco debemos vaciar las cavidades, extraer las vísceras, y los ojos, para mantener una buena apariencia. El proceso debe ser como nuestro títere con vida (Es fundamental, ya que, una ves muerto, entrará en estado de descomposición, debemos ser rápidos, y detallados)
Durante el rictus de dolor, se formará alguna cara que será la presentación de nuestro títere, este es un paso fundamental, ya que si privamos de la vida al muñeco antes de completar el proceso, tan solo parecerá plácidamente dormido. Y no queremos eso...
Una vez finalizado el proceso de manera satisfactoria, haremos una pequeña incisión en la columna del titere, insertaremos artilugios para mejorar el movimiento de brazos, y piernas...
Colocar las piezas exactas para que el muñeco pueda mover la boca es la parte mas difícil, necesitamos abrir completamente su espalda para que no se note el proceso, luego de esto, suelo vestir al niño, y practicar con el...
No es un proceso tan complejo un vez que ejecutas bien el primero, los demás son relativamente sencillos.
Me tomó 8 títeres, hasta perfeccionar la técnica..
Ahora mi colección ahonda los 82. SON TODOS PERFECTOS..


Post sacado de: Terror Psicológico Oficial - Facebook  

miércoles, 23 de marzo de 2016

Creepypasta: Nuestra noche

Hacía frío. ¿No lo sentías, verdad? Bien, hacía frío en esa noche blanca, la nieve cubría todo el camino y bloqueaba el paso a cualquier intento de cercanía a la civilización; las huellas que dejamos sobre la nieve horas antes habían desaparecido bajo capas de hielo… ¿No recuerdas el largo recorrido que tuvimos que hacer desde tu camioneta averiada hasta mi cabaña? Yo sí, era muy difícil pasar por aquellos caminos, y la tormenta aún no había desatado su fuerza sobre nosotros.
Despertaste inquieto y desorientado; no emitiste ningún grito, lo cual me agradó. No había nada que temer, ¿verdad? Me viste sentada en una silla junto a la ventana, eso te tranquilizó un poco… ¿No te dio confianza mi apariencia tranquila y amigable?
Te sonreí, lo que te gustó. Me acerqué hacía ti y te diste cuenta de mi vestimenta, un ligero camisón que cubría mi cuerpo. Miraste mi rostro y te percataste de mi largo cabello rojizo, mis ojos castaños, mis facciones delicadas y mi piel blanca cual mármol. Viste con la ayuda de la luz del fuego que ardía en la chimenea la blanca piel de mi cuerpo que se trasparentaba por la ligereza de la tela. Sonreíste creyéndote afortunado y la lujuria se extendió por tus venas como el veneno de una serpiente.
Te alegraste aún más al notar que estábamos solos. Creíste que era tu noche de suerte, una mujer y tú en una cabaña en medio de las montañas solitarias; ella sola y tú fuerte, alejados de la civilización y sin escapatoria posible.
Lucías emocionado, tus ojos me recorrían con lascivia y en mis labios notaste una sonrisa que interpretaste como que te correspondía. Allá en el fondo notaste mi cama, el lugar donde impacientemente querías que fuera tuya. Te erguiste con rapidez, y como un niño que corre por un dulce, intentaste cerrar la distancia entre nuestros cuerpos por tu impulsiva necesidad carnal. Tu sorpresa al ver que no podías avanzar liberó a tu mente del extraño hechizo… ¿Nunca notaste las cadenas en tus tobillos?
Y volteaste a contemplar mi rostro. La sonrisa que segundos antes había impulsado tu deseo la notaste como un indicio de la perversidad y la agonía, de la tortura que sentiría tu cuerpo. El horror se extendió por tu mente como una infección corrosiva, destruyendo cada célula, cada partícula de tu miserable ser. ¡Sí! Estabas con una mujer en una cabaña en medio de las montañas solitarias, ella sola y tú débil, alejados de la civilización y sin escapatoria posible… para ti.
Por primera vez pusiste atención a tu alrededor. La cama que vislumbraste estaba adornada con cráneos humanos, apreciaste que en las paredes siluetas dibujadas con sangre decoraban la habitación; no quisiste mirar más por el terror que sentías y tontamente intentaste liberarte enterrándote los clavos al forzar la cadena. Escuchaste la risa brotar de mi boca, y tu desesperación crecía, y era tan divertido ver cómo intentabas escapar de tu inminente muerte.
Tomaste valor y agarraste con ambas manos la cadena que sujetaba a tu pie izquierdo, ignorando el dolor de los clavos atravesando tu piel; giraste la cabeza buscando mi presencia y un horror aún mayor recorrió las vértebras de tu columna al no encontrarme. Con angustia te forzaste a contemplar la habitación, y ahí, junto a una mesa que mostraba un arsenal de cuchillos y objetos extraños, estaba yo, sonriéndote…
Ahora estas aquí acompañando a mis pequeñas creaciones, en tu rostro grabada para siempre la expresión de agonía y horror ante la muerte. He vaciado tu interior y removido tus órganos, y dentro coloqué solo tu corazón de forma que tu abdomen tiene el hueco que luce junto a tus costillas desnudas el frío órgano que te daba la vida. Los relucientes huesos de tu esqueleto contrastan con el rojizo de tus músculos que ahora se apreciaban en todo su esplendor. Aún se ven las marcas de mi cuchillo al desgarrar tu carne; en mi memoria por siempre perdurarán los aullidos agónicos que salían de tu garganta cuando te desollaba parte por parte.
Pero solo eres una estatua más ahora, una de las que conforman mi pequeña creación dedicada al Cielo y al Infierno. Estás hincado y tus puños tocan el suelo, te he abierto el cráneo y removí tu cerebro… Pareces fuerte, valeroso y perverso, formas parte de mi guardia de soldados del Infierno. Del otro lado he colocado a mis ángeles, exhiben sus bellas alas, listos para el apocalipsis.
Admiré a mis fantasmas nocturnos que conforman el arte de la muerte.

Descansen mis espectros, duerman en su prisión de roca. El frío conservará sus inertes cuerpos en mi paisaje demencial, en mi cueva de cristal, aquí… ocultos en la oscuridad de mi mente

Post sacado de: creepypastas.com 

jueves, 7 de enero de 2016

Creepypasta - Afortunada

Hola a todos. Soy Stacie. Siento no haber estado este tiempo, pero he estado preocupada por una mierda bastante espeluznante. Durante las últimas tres semanas, la policía ha estado explorando mi propiedad, acompañándome donde quiera que tengo que ir, y, aunque suene muy infantil, revisando bajo mi cama. Créanme. Hay una razón.
Hace tres semanas, mi perro Buddy desapareció. Normalmente, esto no sería de mucho problema. Buddy normalmente corría por las calles persiguiendo a los coches, acosando gatos -ya sabes, todos los clichés y las mierdas que los perros pueden hacer. Créanme -traté de entrenarlo, pero es imposible. Es como un niño. Pero es mi niño, por más raro que suene. Mi gran perro que tiene el corazón de un pequeño cachorro. De todas formas, estaría fuera de casa un par de horas y luego volvería derecho a casa. Sin embargo, después de la cuarta hora, Buddy no vino lagrimeando a través de la puerta para perros. Comencé a preocuparme un poco. ¿Qué pudo haberle pasado?
Mi mente se llenó de cada posible cuento imaginario, mostrándome lo que podría haberle pasado. Mi corazón empezó a latir con más fuerza. Entonces me acordé de algo. En raras ocasiones, Buddy visitaba a mi padre en la otra punta de la ciudad. Di un suspiro de alivio, cogí el teléfono y procedí a llamar a mi padre. Mientras el teléfono sonaba, salí al porche. Tenía una sensación muy incómoda.
Como si alguien me observara. Miré hacia arriba y abajo en la calle, al rededor de mi casa, sobre las vallas de mis vecinos. No podía ver a nadie. Negué con la cabeza, dándome cuenta de lo infantil que estaba siendo. Asustándome sin razón. Oí a mi padre coger el teléfono. Dejó escapar una tos para aclararse la garganta.
“¿Hola?”
“Hey papá, es Stacie”
“Oh, ¿cómo estás?” Empezó a quejarse de su día, pero intervine.
“Buddy está desaparecido – no está contigo, ¿o si?”
“¿Por qué estaría conmigo? Es tu perro” Hice silencio por un rato. Ahora estaba realmente preocupada. De nuevo, me perdí en los pensamientos de qué le podría haber pasado a mi amigo. Estaba al borde de las lágrimas.
“¿Stacie? ¿Estás bien cielo?” La voz de mi padre me sacó de eso. No quería que me escuchara llorar – así que le di una respuesta para la que no necesitaba abrir la boca.
“Mm hm” Respondí. Pero incluso así, podías deducir que estaba a punto de tener un ataque. “¿Estás segura?”
“Sí, sí, estoy bien” Dije – mi voz quebrándose mientras hablaba. Tapé la parte por la que hablabas de mi teléfono y me tragué el nudo en la parte posterior de mi garganta. Me compuse y volví a hablar. “¿Podrías hacerme el favor de llamarme si aparece por allá?”
“Claro que sí cariño, te lo haré saber” Con eso, colgamos y me metí adentro. Aún con ese sentimiento. Ese sentimiento de que alguien estaba observándome directo en la nuca. Traté de despejar mi mente con pensamientos optimistas para volver a reunirme con Buddy de nuevo. Parecía funcionar mayormente. Miré la hora, recordando que tenía que despertar para el turno matutino de mañana. Así que apagué todas las luces de la planta baja. Entonces me dirigí escaleras arriba al baño para tomar una rápida ducha y lavarme los dientes. Finalmente, cerré la ventana del baño y me fui a la cama.
A las 3:30 am, oí algunos ruidos procedentes del baño. No estaba del todo despierta, y no me sentía con ganas de investigar. Me froté los ojos, lo que realmente hizo mi visión más difusa de lo que ya era. Me apoyé en los codos y alcancé a ver una figura oscura haciendo su camino debajo de mi cama. Ahora estaba completamente despierta y en estado de pánico. De repente me acordé de Buddy. Cada noche, él dormía bajo mi cama. Supongo que le gustaba el ambiente fresco.
“¿Buddy?” Pregunté mientras dejaba caer una mano bajo la cama. Dejé que mis dedos colgaran hacia abajo en la oscuridad para mostrarle que era yo. Así podía olerlos o algo. Nada pasó. Mi corazón latió más fuerte. “¿Estás bien Bud?” Pregunté con una voz un tanto temblorosa. Apoyé mi cabeza más en la almohada para poder hundir los dedos más profundamente en el abismo.
Entonces, sentí la lengua sonriente de Buddy lamer mis dedos. Dejé escapar un suspiro de alivio.
“Perro tonto,” le dije mientras levantaba la mano y cerraba los ojos, “Creí que me iba a dar un infarto”. Con eso, me volví a dormir.
Aunque no podía dejar de cuestionarme algo. Cuando él se deslizó bajo la cama, sonó… diferente. Como si sus pasos fueran más pesados o algo así. Me sentí de la misma manera en la que me sentía en el porche. Pero tenía que levantarme temprano, así que lo dejé ir.
Media hora más tarde me desperté con un escalofrío acompañado de un ruido. Una vez más, se trataba del cuarto de baño. Era un ruido que goteaba. Lento, pero sin embargo un ruido que me despertó por segunda vez. “Debe ser la llave”. Me dije a mí misma. Luché para salir de la cama y arreglar el problema. Cuando mis pies tocaron el suelo, Buddy comenzó a lamerme el tobillo. Me aparté de su lengua.
“Agh, Buddy, no”. Dije mientras caminaba hacia el baño. Cerré la ventana con una ligera confusión. ¿No cerré la ventana antes de acostarme? Me pregunté. Me encogí de hombros y apreté los grifos del lavabo. Hice el camino de regreso a mi cama, de nuevo, lanzando el brazo a un lado de la cama. Sentí una respiración pesada en mi mano seguido de un rápido, pero profundo mordisco.
Moví mi mano lejos.
“¡Ay! ¡Buddy!” le grité, como regañándolo.
“Vete – acuéstate en otro lugar”.
Con eso, se dirigió hacia el baño. Buddy estaba actuando muy extraño. Sabía que podía rasguñarte amistosamente los dedos, pero no morderte bruscamente la mano. Sentí un goteo líquido y caliente en mi mano. Agarré un par de pañuelos y me hice una venda temporal. Estaba demasiado cansada para levantarme y ponerme una venda de verdad. Traté de volver a mi sueño pero Buddy hacía todavía más ruido en el baño. Sonaba como si estuviera masticando algo. Algo duro, algo que estaba tratando de separar.
“Por el amor a Dios – Buddy cállate” Su mascar cesó. Cerré mis ojos y comencé a alejarme.
No mucho tiempo después, fui despertada por Buddy que decidió saltar en mi cama. Algo que me pareció extraño sin embargo. La parte de la cama en la que estaba saltando se hundió más de lo que debería. Estaba un poco asustada en este momento. Entonces, sentí que lame mi cara. Estaba muy cerca de encerrar a Buddy fuera de mi cuarto.
“Buddy, bas-” de repente, estaba mordisqueando mi oreja. Me di cuenta. No era Buddy. Sentí un escalofrío correr por mi espalda. Mi corazón iba a saltar por mi garganta en cualquier momento. Entonces… Oí una risa.
“Eres deliciosa”. Dijo en un susurro psicópata detrás de mí.
Mis ojos se abrieron. Me entró el pánico. Dejé escapar un grito ensordecedor mientras me daba la vuelta para darle un puñetazo en la cara. El desconocido cayó al otro lado de la cama y se escuchó un golpe contra el suelo. Salí de la cama y corrí hacia el bate de baseball que guardo junto a la puerta. Me di la vuelta y alcancé a ver que iba corriendo hacia el baño. Me acerqué lentamente, lista para batear. Lo único que podía oír era el latido de mi corazón que era cada vez más fuerte y rápido mientras caminaba. Yo estaba en la puerta. No vi nada, sólo la ventana abierta. Corrí adentro y la cerré.
Ese hijo de puta se hizo pasar por mi perro. Me hundí hasta las rodillas. Sentí mi cena volver hacia mi garganta. Me incorporé para ir al baño y vomité a lo grotesco. No podía sacar su voz de mi cabeza. No podía parar de temblar. A este punto, las lágrimas jugaban una carrera por toda mi cara. Nunca había estado tan asustada acerca de quién o qué estaba bajo mi cama.
Afortunadamente, uno de mis vecinos oyó la conmoción y llamó a la policía. Dijeron que era afortunada. Resulta que este tipo es un individuo bastante inestable. Al parecer, había estado encerrado desde los 12 años por asesinar y… Devorar a toda su familia. Incluyendo sus mascotas. Recientemente este caníbal loco consiguió escapar de una institución mental en la que estaba siendo rehabilitado.
Teniendo en cuenta lo que pudo haber pasado, soy bastante afortunada. Así que, después de tres semanas de ser encerrada en una habitación de un hotel con un psicólogo certificado, la policía me aseguró que él se ha ido. Ahora estoy en casa. Actualizando a todos – y les aseguro que no he caminado sobre la faz de la tierra… No voy a mentir, de vez en cuando siento que me sigue mirando. Como si estuviera detrás de mí – a la espera de conseguir otro gusto. Pero ya se ha ido – así que no hay nada de qué preocuparse ¿verdad?
Está un poco frío aquí. Ya vengo. Sólo tengo que cerrar la ventana…
Post sacado de: https://creepypastas.com/afortunada.html