Hola a todos. Soy Stacie. Siento no haber estado este tiempo, pero he estado preocupada por una mierda bastante espeluznante. Durante las últimas tres semanas, la policía ha estado explorando mi propiedad, acompañándome donde quiera que tengo que ir, y, aunque suene muy infantil, revisando bajo mi cama. Créanme. Hay una razón.
Hace tres semanas, mi perro Buddy desapareció. Normalmente, esto no sería de mucho problema. Buddy normalmente corría por las calles persiguiendo a los coches, acosando gatos -ya sabes, todos los clichés y las mierdas que los perros pueden hacer. Créanme -traté de entrenarlo, pero es imposible. Es como un niño. Pero es mi niño, por más raro que suene. Mi gran perro que tiene el corazón de un pequeño cachorro. De todas formas, estaría fuera de casa un par de horas y luego volvería derecho a casa. Sin embargo, después de la cuarta hora, Buddy no vino lagrimeando a través de la puerta para perros. Comencé a preocuparme un poco. ¿Qué pudo haberle pasado?
Mi mente se llenó de cada posible cuento imaginario, mostrándome lo que podría haberle pasado. Mi corazón empezó a latir con más fuerza. Entonces me acordé de algo. En raras ocasiones, Buddy visitaba a mi padre en la otra punta de la ciudad. Di un suspiro de alivio, cogí el teléfono y procedí a llamar a mi padre. Mientras el teléfono sonaba, salí al porche. Tenía una sensación muy incómoda.
Como si alguien me observara. Miré hacia arriba y abajo en la calle, al rededor de mi casa, sobre las vallas de mis vecinos. No podía ver a nadie. Negué con la cabeza, dándome cuenta de lo infantil que estaba siendo. Asustándome sin razón. Oí a mi padre coger el teléfono. Dejó escapar una tos para aclararse la garganta.
“¿Hola?”
“Hey papá, es Stacie”
“Oh, ¿cómo estás?” Empezó a quejarse de su día, pero intervine.
“Buddy está desaparecido – no está contigo, ¿o si?”
“¿Por qué estaría conmigo? Es tu perro” Hice silencio por un rato. Ahora estaba realmente preocupada. De nuevo, me perdí en los pensamientos de qué le podría haber pasado a mi amigo. Estaba al borde de las lágrimas.
“¿Stacie? ¿Estás bien cielo?” La voz de mi padre me sacó de eso. No quería que me escuchara llorar – así que le di una respuesta para la que no necesitaba abrir la boca.
“Mm hm” Respondí. Pero incluso así, podías deducir que estaba a punto de tener un ataque. “¿Estás segura?”
“Sí, sí, estoy bien” Dije – mi voz quebrándose mientras hablaba. Tapé la parte por la que hablabas de mi teléfono y me tragué el nudo en la parte posterior de mi garganta. Me compuse y volví a hablar. “¿Podrías hacerme el favor de llamarme si aparece por allá?”
“Claro que sí cariño, te lo haré saber” Con eso, colgamos y me metí adentro. Aún con ese sentimiento. Ese sentimiento de que alguien estaba observándome directo en la nuca. Traté de despejar mi mente con pensamientos optimistas para volver a reunirme con Buddy de nuevo. Parecía funcionar mayormente. Miré la hora, recordando que tenía que despertar para el turno matutino de mañana. Así que apagué todas las luces de la planta baja. Entonces me dirigí escaleras arriba al baño para tomar una rápida ducha y lavarme los dientes. Finalmente, cerré la ventana del baño y me fui a la cama.
A las 3:30 am, oí algunos ruidos procedentes del baño. No estaba del todo despierta, y no me sentía con ganas de investigar. Me froté los ojos, lo que realmente hizo mi visión más difusa de lo que ya era. Me apoyé en los codos y alcancé a ver una figura oscura haciendo su camino debajo de mi cama. Ahora estaba completamente despierta y en estado de pánico. De repente me acordé de Buddy. Cada noche, él dormía bajo mi cama. Supongo que le gustaba el ambiente fresco.
“¿Buddy?” Pregunté mientras dejaba caer una mano bajo la cama. Dejé que mis dedos colgaran hacia abajo en la oscuridad para mostrarle que era yo. Así podía olerlos o algo. Nada pasó. Mi corazón latió más fuerte. “¿Estás bien Bud?” Pregunté con una voz un tanto temblorosa. Apoyé mi cabeza más en la almohada para poder hundir los dedos más profundamente en el abismo.
Entonces, sentí la lengua sonriente de Buddy lamer mis dedos. Dejé escapar un suspiro de alivio.
“Perro tonto,” le dije mientras levantaba la mano y cerraba los ojos, “Creí que me iba a dar un infarto”. Con eso, me volví a dormir.
Aunque no podía dejar de cuestionarme algo. Cuando él se deslizó bajo la cama, sonó… diferente. Como si sus pasos fueran más pesados o algo así. Me sentí de la misma manera en la que me sentía en el porche. Pero tenía que levantarme temprano, así que lo dejé ir.
Media hora más tarde me desperté con un escalofrío acompañado de un ruido. Una vez más, se trataba del cuarto de baño. Era un ruido que goteaba. Lento, pero sin embargo un ruido que me despertó por segunda vez. “Debe ser la llave”. Me dije a mí misma. Luché para salir de la cama y arreglar el problema. Cuando mis pies tocaron el suelo, Buddy comenzó a lamerme el tobillo. Me aparté de su lengua.
“Agh, Buddy, no”. Dije mientras caminaba hacia el baño. Cerré la ventana con una ligera confusión. ¿No cerré la ventana antes de acostarme? Me pregunté. Me encogí de hombros y apreté los grifos del lavabo. Hice el camino de regreso a mi cama, de nuevo, lanzando el brazo a un lado de la cama. Sentí una respiración pesada en mi mano seguido de un rápido, pero profundo mordisco.
Moví mi mano lejos.
“¡Ay! ¡Buddy!” le grité, como regañándolo.
“Vete – acuéstate en otro lugar”.
Con eso, se dirigió hacia el baño. Buddy estaba actuando muy extraño. Sabía que podía rasguñarte amistosamente los dedos, pero no morderte bruscamente la mano. Sentí un goteo líquido y caliente en mi mano. Agarré un par de pañuelos y me hice una venda temporal. Estaba demasiado cansada para levantarme y ponerme una venda de verdad. Traté de volver a mi sueño pero Buddy hacía todavía más ruido en el baño. Sonaba como si estuviera masticando algo. Algo duro, algo que estaba tratando de separar.
“Por el amor a Dios – Buddy cállate” Su mascar cesó. Cerré mis ojos y comencé a alejarme.
No mucho tiempo después, fui despertada por Buddy que decidió saltar en mi cama. Algo que me pareció extraño sin embargo. La parte de la cama en la que estaba saltando se hundió más de lo que debería. Estaba un poco asustada en este momento. Entonces, sentí que lame mi cara. Estaba muy cerca de encerrar a Buddy fuera de mi cuarto.
“Buddy, bas-” de repente, estaba mordisqueando mi oreja. Me di cuenta. No era Buddy. Sentí un escalofrío correr por mi espalda. Mi corazón iba a saltar por mi garganta en cualquier momento. Entonces… Oí una risa.
“Eres deliciosa”. Dijo en un susurro psicópata detrás de mí.
Mis ojos se abrieron. Me entró el pánico. Dejé escapar un grito ensordecedor mientras me daba la vuelta para darle un puñetazo en la cara. El desconocido cayó al otro lado de la cama y se escuchó un golpe contra el suelo. Salí de la cama y corrí hacia el bate de baseball que guardo junto a la puerta. Me di la vuelta y alcancé a ver que iba corriendo hacia el baño. Me acerqué lentamente, lista para batear. Lo único que podía oír era el latido de mi corazón que era cada vez más fuerte y rápido mientras caminaba. Yo estaba en la puerta. No vi nada, sólo la ventana abierta. Corrí adentro y la cerré.
Ese hijo de puta se hizo pasar por mi perro. Me hundí hasta las rodillas. Sentí mi cena volver hacia mi garganta. Me incorporé para ir al baño y vomité a lo grotesco. No podía sacar su voz de mi cabeza. No podía parar de temblar. A este punto, las lágrimas jugaban una carrera por toda mi cara. Nunca había estado tan asustada acerca de quién o qué estaba bajo mi cama.
Afortunadamente, uno de mis vecinos oyó la conmoción y llamó a la policía. Dijeron que era afortunada. Resulta que este tipo es un individuo bastante inestable. Al parecer, había estado encerrado desde los 12 años por asesinar y… Devorar a toda su familia. Incluyendo sus mascotas. Recientemente este caníbal loco consiguió escapar de una institución mental en la que estaba siendo rehabilitado.
Teniendo en cuenta lo que pudo haber pasado, soy bastante afortunada. Así que, después de tres semanas de ser encerrada en una habitación de un hotel con un psicólogo certificado, la policía me aseguró que él se ha ido. Ahora estoy en casa. Actualizando a todos – y les aseguro que no he caminado sobre la faz de la tierra… No voy a mentir, de vez en cuando siento que me sigue mirando. Como si estuviera detrás de mí – a la espera de conseguir otro gusto. Pero ya se ha ido – así que no hay nada de qué preocuparse ¿verdad?
Está un poco frío aquí. Ya vengo. Sólo tengo que cerrar la ventana…
Post sacado de: https://creepypastas.com/afortunada.html